Quién pilotea el barco

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La discusión y puesta en marcha de un nuevo modelo de país en la Argentina,  nos ha permitido ir recuperando del olvido y la denostación, ciertas palabras que el neoliberalismo había  decidido reemplazar y mandar a archivo, como así también desenmascarar malintencionados dobles discursos. 

 

En nuestro país se están produciendo cambios estructurales y estratégicos con la clara intención de poner en valor,  nuevamente, el espacio de lo público, el rol del estado y el papel del gobierno en este proceso.

 

Es desde lo público que se garantiza la igualdad de oportunidades  a los ciudadanos. Es desde este mismo espacio donde se recupera el valor de la solidaridad, como en el caso de la reciente sanción de la reforma previsional, aunque esto moleste, y mucho, a los defensores a ultranza del capital privado. Es desde lo público que rescatamos la línea aérea de bandera, otrora orgullo nacional.  

 

Ahora bien, quien materializa esta manera de concebir un país, es un gobierno legítimo, diseñando e implementando políticas públicas activas, garantizando distribución de la riqueza e inclusión social, con un estado fuerte que permita desarrollar un pueblo fuerte, al servicio de esos objetivos.

 

Esto nos lleva a preguntarnos entonces,  qué está en juego cada vez que se intenta tomar medidas que refuerzan este modo de concebir el país.

 

Lo que está en juego, a mí entender, es el poder. Esto es, quién gobierna, quién plasma un proyecto político, quién conduce y quién ejerce el poder del estado.  

 

El gobierno no es el estado, en esto coincidimos todos. El estado permanece, pero es administrado por un gobierno legítimo que se encarga de ejercer el poder,  que no es adueñarse de la prepotencia de la fuerza,  sino desarrollar acciones colectivas que sueñan con cambiar la realidad.

 

Qué es, sino legitimidad, el caudal de votos obtenidos por la actual presidenta, en base a un programa que se puso a consideración de la sociedad y que se eligió en eleciones libres.Implementar políticas públicas es una actividad del gobierno. Y en la concepción tripartita del poder, lo es del Poder Ejecutivo, sin que ello signifique denostar la división de poderes y el papel que le toca a cada uno de ellos.

 

Se trata de rescatar la etimología  de la palabra gobierno, que deviene del griego y significa “pilotear un barco”, en este caso conducir políticamente para ejercer el poder del estado.

 

 

 Y vamos a correr el velo: lo que la oposición quiere es que este barco sea conducido por otros. Minorías legítimas, en muchos casos, con derechos establecidos y reconocidos, por cierto, pero no de conducción.

 

Esto es lo que discutimos cada vez que hablamos acerca de quién toma una decisión política. Sería muy bueno que la oposición mostrara su verdad y no distrajera a los ciudadanos con argumentos mendaces e hipócritas. Insisto, es esto lo que está en juego: quién ejerce el poder, cómo se distribuye y en beneficio de quién o de quienes.

 

Para este gobierno, aunque parezca una perogrullada, el eje cardinal es el bien común. No pone énfasis en lo privado como salvador del destino colectivo, ni cree en la mano invisible del mercado, que reclaman tantos nostálgicos.

 

Este gobierno apuesta a un estado fuerte, con políticas activas, en donde “lo público” no es mala palabra, ni sinónimo de corrupción o ineficiencia sino su regreso al lugar que le corresponde, al servicio del pueblo.

 

De la oposición se espera racionalidad en la negociación y no deseo de sumisión cuando se disiente. También se espera que aprendan a juzgar con la misma vara, cuando las medidas se toman en los países centrales o en los nuestros. Esto es, esperamos que se saquen la máscara y llamen a las cosas por su nombre.

 

Esperamos que dejen de ser irresponsables saqueando la esperanza de la opinión de la gente, creando temor y sensación de caos cuando éstos son inexistentes, confundiendo las partes con el todo y causando daños difíciles de reparar.

Apelo  a que nosotros, los millones de ciudadanos sin medios de prensa a nuestro servicio, sigamos comunicándonos con herramientas como ésta, para fortalecernos y caminar juntos los distintos senderos que conducen a un mismo lado: la gran Argentina de brazos abiertos para todos.

Haide Giri

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Published in: on diciembre 4, 2008 at 12:28 pm  Dejar un comentario  

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