Haide Giri: El cuarto oscuro de las elecciones

 

Cuando era muy pequeña, esas dos palabras, cuarto oscuro, ocupaban un espacio de privilegio en mi imaginación y significaban la tortura para mis padres. ¿Cómo explicar qué era un cuarto oscuro que no era oscuro? ¿Qué podían responder ante mi pregunta de cómo sabían qué papel -es decir voto-   elegir,  si en la oscuridad no veían? Por este y otros razonamientos semejantes, y ante la ausencia de respuestas convincentes, una parte de mi vida se educó en la confusión entre la realidad y la mentira. 

pasaporte negro

Era muy difícil comprender por qué la sala de mi grado en la escuela se convertía,  de pronto, milagrosamente, en un lugar oscuro en el que las personas veían y del que debían entrar y salir como si fuera un santuario. 

Una vez pregunté si lo que allí había era un confesionario, lugar en penumbras en el que a través de una rejilla, el cura me sometía a interrogatorios que nunca comprendí. 

Pasados los años, descubrí que cuando mi madre decía “andate a la miércoles”, quería decir “andate a la mierda”, que cuando el cura me preguntaba si yo “jugaba con los varones”, quería decir “si tenía juegos eróticos con ellos” , y que cuando hablaban del “cuarto oscuro”, querían decir un lugar bien iluminado en el que lo oscuro,  no era el cuarto, sino el aislamiento de estar absolutamente solo, eligiendo lo que la suma de solos daría después como el resultado que afectaría la vida de todos. Casi como elegir el destino propio y ajeno. 

Hoy, me sigo preguntando sobre el significado de esas palabras: cuarto oscuro. ¿Qué esconden, qué quieren decir? ¿Oscuro,  quizá, por la manipulación de voluntades? Hoy, a través de sofismas construidos desde la inteligencia mediática, ¿por qué llamar oscuro (tenebroso, lóbrego, sombrío), a un lugar en el que debiera imperar la luz como concepto? 

¿Será que las clases dominantes nominaron así, desde el desprecio, a un lugar de libertades populares que nunca quisieron conceder? Tal vez. 

¿No estaremos transformando el sentimiento en resentimiento, convirtiendo los “cuartos oscuros” del confesionario en salas de penitencia? 

¿No es hora de aclarar conceptos, palabras, verdades y mentiras? 

¿No es hora de llamar a las cosas por su nombre? 

¿No es hora de sincerar los intereses que nos unen a unos con los otros, para realmente poder elegir sin confusiones? 

Seamos prudentes con el lenguaje. Tengamos cuidado con la comunicación. No sea cosa que de tanto “miente, miente, que algo quedará”, algunos se vayan tanto a la derecha, que resuciten a Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda de Adolf Hitler.

Palabras

Fuente imagen número 1: blog pasaportenegro.blogspot.com

Fuente imagen número 2: blog zonadelescribidor.blogspot.com

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Published in: on junio 30, 2009 at 8:13 pm  Dejar un comentario  

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