Alfredo Eric Calcagno: Obrar en contra de los propios intereses: prejuicios y polimasoquismo

 

Una de las características del arco opositor es que suele oponerse con furia a medidas promovidas por el Gobierno que los beneficiaría a ellos y al sector social que representan (además del resto del país). Parecen actuar en contra de sus intereses concretos, a punto tal que la reiteración de esta conducta precisa apelar a otros campos que los habituales en el análisis político o económico.

 
 

En psicología y psicoanálisis existe una interpretación a ese comportamiento. Se trata del empecinamiento en el prejuicio (un aspecto del “conocimiento disonante”); además, podemos enriquecer el análisis con la creación de una categoría de la psicología social: el “masoquismo político” o “polimasoquismo”.

La teoría del “conocimiento disonante” fue enunciada por Leon Festinger, dela Universidad de Stanford, en 1957. En esencia, consiste en el desacuerdo que puede existir entre la creencia y la conducta de un individuo. Por tendencia natural, quien obra lo hace de acuerdo con sus convicciones; pero en ciertos casos puede haber contradicción entre creencia y acción (disonancia); entonces el individuo trata de suprimirlas. La forma más común consiste en ignorar o eliminar los conocimientos disonantes; es decir, empecinarse en el prejuicio.

Para que se entienda, veamos el ejemplo dela Argentinaal fin de las guerras civiles y durante la conquista del desierto. Un cristiano debía obedecer el mandamiento bíblico de no matar a otros hombres; entonces, cuando cristianos argentinos mataron a indios, gauchos y caudillos del interior, para no infringir el mandamiento, no los consideraron hombres sino bárbaros, categoría subhumana. De este modo, eliminaban no sólo al enemigo, sino a la disonancia. 

La otra explicación, que no es contradictoria con la anterior, es la del masoquismo.

En su significado originario, un masoquista es un sufriente que deriva placer del dolor o de la humillación. Con el tiempo se fue ampliando su significado y se considera masoquista a quien obtiene satisfacción cuando se lo castiga o perjudica. De allí, el placer con el que predicen catástrofes, incluso en los casos en que también las sufrirá quien las predice. 

En la doctrina psicológica existen, entre otros, el masoquismo erógeno, que es una forma de excitación sexual mediante castigo, subordinación o humillación. También está el masoquista moral, que no es sexual, sino que crea su propio sufrimiento en otros ámbitos y goza con ello. 

Es aquí donde encontramos la categoría local, que consiste en oponerse con empecinamiento y a veces con violencia, a actos políticos y reformas sociales que les traerían a ellos y a su grupo una mayor prosperidad e importantes ventajas. Se basan –por supuesto, sin saberlo– en la teoría del “conocimiento disonante” y configuran una nueva categoría psicoanalítica, que es el “masoquismo político” o “polimasoquismo”. En este caso se trata del masoquismo específico que afecta a quienes gozan al sufrir castigos o perjuicios políticos o sociales.  

Para caracterizarlo, lo mejor es citar ejemplos. Veamos algunos. 

Retenciones agrarias. Un ejemplo sobresaliente es el de los productores agrarios chicos y medianos con respecto ala Resolución125. Fueron arrastrados al conflicto por un tsunami mediático, que identificó a los sojeros con el campo y al campo conla Patria, y así fueron los barrabravas de los terratenientes y empresarios agrícolas en los cortes de rutas y concentraciones. En verdad, lo que estaba en juego eran 3.000 millones de dólares de retenciones agropecuarias, y los agricultores chicos se jugaron en defensa de los grandes; y al final rechazaron la sanción dela Cámarade Diputados que les daba importantes rebajas en las retenciones a las explotaciones más pequeñas, compensaciones por lejanía a los puertos y otras ventajas fiscales.

Así, desecharon un importante aumento de su rentabilidad.

Aumento de precios. Un caso especial es el ataque sistemático del arco opositor comandado por los principales medios de comunicación, en contra de la acción del Gobierno para frenar los aumentos arbitrarios de precios.

El Gobierno tiene que lidiar con empresarios cuyo razonamiento es: “aun cuando no haya ninguna razón que lo justifique, si puedo subir los precios 20% sin que me bajen las ventas, los subo”. Este es a nuestro entender el principal motivo de la suba de precios, ya que no sufrimos ahora sus causas estructurales (déficit fiscal, endeudamiento externo, pugna distributiva salvaje, devaluación descontrolada, emisión monetaria exagerada). Sin embargo, los “polimasoquistas” critican con ensañamiento a los funcionarios que frenan formas de especulación, que también sufren ellos.

Medios de comunicación audiovisual. Un tercer caso es el de las personas que protestan contra la ley de medios de comunicación audiovisual y por la transmisión de Fútbol para Todos, que les permiten ver programas que antes les estaban vedados. Parece lógico que se indignen los empresarios que ejercen –o ejercían– una posición dominante (hay mucho dinero y poder en juego); pero que los apoye una parte de la clase media en nombre de la libertad de información y en contra del gasto público, indica la proliferación de “polimasoquistas”.

Gasto público. Un cuarto tema es la drástica rebaja del gasto público reclamada por el arco opositor. Ignoran que cuando se adopta un modelo de desarrollo con inclusión social, el gasto público es esencial para impulsar el proceso productivo y tecnológico, generar empleo y redistribuir ingresos. En este modelo, es esencial el salario indirecto, que surge de la mejora en los servicios públicos, en especial de educación, salud, vivienda y transportes. La inversión en infraestructura económica y social en 2003 era de 1.097 millones de pesos; y en 2011, será de 46.500 millones de pesos. Por eso, cuando alguien que cobra ingresos medianos o bajos, se queja por la alta inversión pública y el gasto social y así atenta contra su propio bienestar, sin duda es un “polimasoquista”.

Combatir al masoquismo político. En síntesis, es importante que se preste atención y se procure corregir a los mecanismos mentales que llevan a una parte de la población a obrar en contra de sus propios intereses, sea porque se encierra en sus prejuicios (“conocimiento disonante”) o porque practica el “polimasoquismo”. A las personas sensatas les queda por delante una dura tarea de persuasión; y a los psicólogos y psicoanalistas, una ardua práctica terapéutica. Ojalá tengan éxito.

Fuente texto: periódico mIradas al Sur, 29 de mayo de 2011

Fuente imagen nro 1; prontuarios.x.-blogspot.com

Fuente imagen nro 2: James cartonista.blogspot.com

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Published in: on junio 8, 2011 at 4:24 pm  Dejar un comentario  

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