Hernán Brienza : ¿Asco o alegría?

 

Temo que, en estos últimos días, los argentinos –los porteños en particular–, pero incluso muchos militantes y dirigentes del Movimiento Nacional y Popular hemos navegado en el temible mar de las zonceras. Una zoncera, según la definición clásica de Arturo Jauretche es “un principio inducido en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia –y en dosis para adultos– con la apariencia de axiomas, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido.

Hay zonceras políticas, históricas, geográficas, económicas, culturales, la mar en coche… Su fuerza no está en el arte de la argumentación. Simplemente excluyen la argumentación actuando dogmáticamente mediante un axioma introducido en la inteligencia –que sirve de premisa– y su eficacia no depende, por lo tanto, de la habilidad en la discusión como de que no hay discusión. Porque en cuanto el zonzo analiza la zoncera deja de ser zonzo”.

En mi opinión personal, un gran sector de los porteños ha incurrido en una gran zoncera jauretcheana. Como decía el autor del célebre Manual: “El argentino es vivo de ojo y zonzo de temperamento… paralelamente somos inteligentes para las cosas de corto alcance, pequeñas, individuales, y no cuando se trata de las cosas de todos, las comunes, las que hacen a la colectividad y de las cuales en definitiva resulta que sea útil o no aquella viveza de ojo.”

Miles de porteños han votado –según mi humilde forma de ver las cosas– contrariamente a los intereses de la mayoría de los porteños. Optaron por una mala gestión de Mauricio Macri, una colección de axiomas de dudosa moralidad como el individualismo, el desprecio social y racial y la corrupción, la ineficacia, la visión noventista de la gestión, el desdén por los sectores desprotegidos, el aumento de la pobreza y la miseria en el sur, el bacheo traicionero de las calles, el abandono de los hospitales públicos, de las escuelas públicas, la desaparición del Estado, excepto para el endeudamiento y el negociado de unos pocos, etcétera, etcétera.

ZONCERAS. En mi opinión personal, muchos integrantes del “campo nacanpop” –quizás influidos por la bronca o la impotencia ante la derrota de una primera vuelta distrital– han caído en la repetición de algunas zonceras metodológicas. La primera es el ninguneo del mensaje político que envió el electorado. La segunda, la agresión al votante del macrismo. La tercera, pensar en la estética personal más que en la voluntad hegemónica del MNyP.

1) El 47% de los porteños –más allá del núcleo duro ideológico, gorila, autoritario– ha votado por Macri. Su elección es la manifestación de una voluntad determinada. ¿No gusta? A bancársela. Eso es la democracia por la que tanto luchó el mismo MNyP con el yrigoyenismo hastala Ley Sáenz Peña, y el peronismo durante los 18 años de proscripción y la última dictadura militar. En todo caso, habrá que ponerse a pensar por qué la argumentación pudo menos que la estética. A reflexionar por qué fue más efectivo el macrismo en interpretar a la primera minoría porteña que el MNyP, por qué la política logró menos que el marketing. Y ya no es posible utilizar sólo las variables de clase social o ideológicas (izquierda-derecha) porque la formación del voto es mucho más compleja. ¿Qué se hace con ese sector del macrismo que en octubre votará por la continuidad de la presidenta, por ejemplo?

2) Más allá del cariño y la admiración que tengo por Fito Páez –quizás el único artista popular del que tengo todos sus discos (expiación 2)– considero que su carta es, al menos desafortunada. Primero, porque repite algunas zonceras instaladas como la generalización sobre la porteñada, pero sobre todo por la palabra que utilizó respecto de su sentimiento hacia ese sector: “Asco”. Fito es un artista y no un político y tiene derecho a decir lo que quiera. Es más, después de presenciar la romería de hijos de puta que salieron al cruce de sus palabras no puedo hacer más que ponerme de su lado en esa lid y defenderlo a capa y espada. Pero me asaltó una duda cruel: ¿Desde cuándo quienes integran el MNyP sienten “asco” por una mayoría? ¿Desde cuándo sienten “asco” por la voluntad popular? Han sido la rabia, la bronca, incluso el resentimiento social por aquellos que explotaron, humillaron, reprimieron a los sectores populares durante 200 años, pero… ¿asco? ¿Sienten asco por la “puta oligarquía” de Villa Lugano? ¿Eso experimentan por la clase media burguesa, tilinga y arrogante dela Villa 11-14 o la 31?

3) El “asco” pone en otro lugar a quien lo siente. Significa que no se quiere mezclar, no quiere tocarlo, ni ensuciarse porque forma parte de lo limpio, lo puro, lo estético y bello. ¿Desde cuándo los militantes y dirigentes del MNyP no quieren mezclarse, tocarse, ensuciarse con las mayorías? El deber de todo militante político, me parece, no es ser impoluto sino convocar mayorías para poder realizar las transformaciones que les conviene a esas mismas mayorías. Por eso es que el deber de todo militante, de los cuadros, de los intelectuales orgánicos y de los dirigentes del MNyP no es “piantar votos” sino reflexionar sobre la experiencia, sacar conclusiones rápidamente, minimizar los daños y volver a sacar a la calle la voluntad de poder y de seducción de las grandes mayorías.

Y en tiempos de mayorías plurales no es prepoteándolas que se las convence, se la seduce, se las interpela, sino comprendiéndolas, representándolas, persuadiéndolas, peronísticamente hablando. Perdón por ejemplo chusco, pero si uno va a la milonga la peor estrategia para sacarla a firuletear un tanguito es acercársele a la mina y espetarle: “Sepa que si usted no sale a bailar conmigo es una reverenda estúpida.”

EQUIVOCACIÓN. Todo esto concluye en una pregunta fatal: ¿Puede equivocarse un pueblo al votar? Juan Domingo Perón dijo alguna vez que “el pueblo nunca se equivoca”. Muchos lo tomaron como una frase descriptiva, como un axioma. Si el pueblo elige a Adolfo Hitler no se equivoca, si elige a Mahatma Ghandi, si elige a Macri o Filmus, tampoco. Obviamente, es un enunciado falso. Muchas veces los pueblos se equivocan. Sin embargo, la negación de este axioma lleva un peligro en sus entrañas: el del vanguardismo y el elitismo. Subido a vaya uno a saber qué razón, alguien dice “el pueblo se equivocó porque no lo hizo como yo, que tengo la posta”. De allí al voto calificado y a la clausura del voto hay un paso. Pero, ¿qué ocurre si la frase de Perón no es descriptiva sino prescriptiva? Es decir, un mandato que nos obliga a, en vez de quedarse haciendo pucheros desde la torre de marfil ante la voluntad de un pueblo, se intenta interpretarlo, pensarlo, desmenuzarlo, desde el respeto y sin desprecio, para convocarlo en la próxima ronda de tangos.

Hay que mirar y escuchar a la presidenta dela Nación. Desde hace un tiempo que Cristina Fernández marca el rumbo de la estrategia: Es la conciliación, la comprensión, la unidad nacional desde el anclaje de las convicciones políticas e ideológicas. Basta con releer el discurso en Huracán, por ejemplo. Leámosla, juntos, estimado lector: “Si uno piensa no solamente en los jóvenes de aquella etapa, si uno piensa en los jóvenes que construyeron aquel 25 de Mayo de 1810, y los que vinieron más tarde a lo largo de toda la historia del campo nacional y popular podrá observar que eran siempre jóvenes que se incorporaban a luchar contra algo porque había algo que los oprimía: o era el yugo colonial o eran las dictaduras las que no dejaban expresarse al pueblo. Por primera vez ustedes –generación del Bicentenario– se están incorporando a la política no contra alguien, sino por alguien, por una historia, porla Argentina por seguir mejorando las cosas. Ustedes no tienen idea –porque son muy jóvenes– mis compañeros, muchos de ellos que compartimos también años de militancias me van a entender. Pero quiero que sepan que ustedes tienen la inmensa oportunidad histórica de participar en la construcción de un país diferente; de un país en el que no vienen a luchar contra alguien, sino que por algo; en un país donde es posible volver a soñar y donde con alegría y no con dolor, en donde con amor y no con odio, queremos convocar a toda la sociedad. Es una construcción política diferente, siempre en nuestra historia las construcciones políticas, aun las del  campo nacional y popular, se hacían en base a las contradicciones o contra algo. Hoy estamos construyendo con un profundo amor por las cosas logradas y con una gran demanda por profundizar esos cambios para que puedan llegar a todos los argentinos. No, no hay que darle gracias ni a mí ni a él porque hay otra cosa que tenemos que hacer, más importante todavía… Ese es el gran desafío que tenemos hoy los argentinos y que tienen los jóvenes: cómo hacer para que tanta lucha no sea en vano, cómo hacer para homenajearlo, cómo hacer para que su presencia sea definitiva y la de tantos otros. Construir sobre las coincidencias, aprender a construir los argentinos y sobre todo los jóvenes no sobre las diferencias, que así se ha construido durante tanto tiempo, y entonces todo duraba poco porque faltaba que algo fallara, que no estuviera una coma, que faltara una letra o una oración para juzgar que entonces no se era nacional o popular.”

Permítanme llamarme a silencio. Entre el “asco” y la incomprensión por el Otro y la alegría de las convicciones yo ya hice mi elección, ¿y usted?

Fuente texto: diario Tiempo Argentino

Fuente imagen nro 1: nelsondurisotti.blogspot.com

Fuente imagen nro 2: losandes.com.ar

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Published in: on julio 18, 2011 at 3:17 pm  Dejar un comentario  

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