Pablo Galand: En la ONU, con mirada propia

 
Cristina Fernández fijó en la Asamblea Anual su posición a favor del reconocimiento de Palestina por parte del organzación, fustigó a los organismos financieros y exigió un cambio en la conformación del Consejo de Seguridad
 
 

La cuarta intervención de Cristina Fernández en la Asamblea Anual de Naciones Unidas tuvo una continuidad conceptual con sus anteriores participaciones, pero a la vez sirvió para profundizar su posicionamiento en algunas de las cuestiones señaladas. Justamente lo más novedoso de los 30 minutos de la exposición de Cristina Fernández tuvo que ver con escenarios en los que la Argentina es partícipe directa: el atentado a la Amia y el conflicto de Malvinas (ver página 10). Pero también hizo referencia a cuestiones más globales, como la conformación del Consejo de Seguridad, el reconocimiento de Palestina como Estado y la crisis económica mundial. En todos los casos, dejó en claro que se trata de una mirada situada desde una perspectiva latinoamericana que busca convertirse en una alternativa al discurso hegemónico global.

La Presidenta aprovechó el foro internacional para responder a la carta de intención que en julio pasado hizo llegar Irán para tratar la causa Amia, en la que propone abrir un canal de cooperación en la investigación de la voladura de la mutual judía. “El mensaje que se ha recibido, si bien significa un cambio de actitud del gobierno iraní, no constituye una satisfacción a nuestro reclamo que es el de justicia”, afirmó Cristina Fernández. Pero a continuación admitió que “se trata de ofrecimiento de diálogo que Argentina no puede ni debe rechazar”. Aunque también dejó en claro bajo qué condiciones se tiene que dar ese acercamiento: “No aceptaremos maniobras dilatorias que posterguen nuestra intención de encontrar justicia”, subrayó.

Al día siguiente, y como un gesto concreto de cooperación, el embajador argentino en la ONU, Jorge Argüello, permaneció en su asiento durante el discurso del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, mientras sus colegas de Estados Unidos y Europa abandonaban sus sitios. En otras oportunidades, el representante argentino también abandonaba el recinto. “Hasta el año pasado nos íbamos por la negativa cerrada de Irán de colaborar con la Justicia argentina. Y ahora nos quedamos a escuchar ante el cambio de actitud, ya que parecen dispuestos a colaborar con nuestro objetivo de juzgar a los responsables del atentado y esperamos que lo concreten”, sostuvo Argüello.

Con mirada propia. Muy lejos de las relaciones carnales que signaron la política diplomática de los noventa, Cristina Fernández exigió, desde su lugar de presidenta del Grupo de los 77 más China, cambios en el Consejo de Seguridad. “No compartimos la necesidad de ampliar la cantidad de miembros permanentes, creemos necesario eliminar la categoría de miembro permanente y también eliminar el derecho a veto que impide que el Consejo de Seguridad cumpla la función que tuvo cuando fue creado en un mundo bipolar”, señaló la Presidenta. El Consejo de Seguridad está conformado por 15 miembros, de los cuales 10 se rotan y cinco permanecen fijos. Ellos son Rusia, China, Francia, Estados Unidos e Inglaterra. Precisamente por ese lugar de privilegio que ostenta, es que Inglaterra puede darse el lujo de desoír las resoluciones de la ONU en lo que tiene que ver con Malvinas.

Cristina Fernández también señaló su cuestionamiento acerca del comportamiento de los organismos financieros internacionales frente a la crisis económica global. Les pidió que “trabajen muy fuerte en una regulación del movimiento de capitales a nivel global y para evitar la especulación financiera”. También disparó contra las calificadoras de riesgo y su incapacidad para prevenir las crisis de los últimos años. “Califican a Argentina como economía marginal y calificaban hasta hace poco a economías a punto de caer en default mejor que a la Argentina”, se quejó. De paso, la Presidenta aprovechó para remarcar la caracterización errónea hecha por los organismos financieros a la hora de evaluar la situación argentina. “Argentina parecía ser una oveja negra, alguien díscolo y descarriado que había incurrido en el default por una conducta de incumplidores seriales. En realidad habíamos sido víctimas de lo que yo denomino ser conejillos de Indias de las experiencias de los años noventa de las políticas neoliberales”, afirmó.

Por último, Cristina se refirió a la situación de Palestina, que resultó ser uno de los ejes centrales de la Asamblea. En ese sentido, la Presidenta reiteró el posicionamiento argentino a favor de la creación de Palestina como el Estado 194 de Naciones Unidas. Su argumentación se basó en que el reconocimiento era la mejor manera de inaugurar las paz en la región de Medio Oriente. “Desde la autoridad que da ser un país que ha sufrido el flagelo del terrorismo internacional, impedir que Palestina forme parte de esta Asamblea es seguir dándoles coartadas a los que ejercen el terrorismo internacional y que encuentran en este desconocimiento precisamente una de sus falsas argumentaciones para incurrir en sus crímenes”, sostuvo la Presidenta. En el mismo sentido se había pronunciado anteriormente la presidenta brasileña Dilma Rousseff, quien fue la encargada de abrir la Asamblea. El discurso de ambas mandatarias contrastó con el de Barack Obama, quien intervino con posterioridad a la brasileña y antes que la argentina. “La no inclusión de Palestina, lejos de dar mayor seguridad y estabilidad al mundo, va a crear mayor inseguridad y condiciones absolutamente desfavorables para lo que debe ser el prestigio de un cuerpo que debe representar los intereses de todos los ciudadanos globales”, sostuvo Obama.

El reconocimiento internacional de Palestina ha sido una política consecuente de la diplomacia argentina. Durante los noventa, la Autoridad Palestina abrió una embajada en Buenos Aires. En 2005, la Argentina abrió una delegación argentina en Palestina y tres años después fue nombrado Horacio Wamba como embajador argentino en aquel país.

Apenas finalizó su participación, Cristina Fernández recibió el reconocimiento del líder palestino, Mahmoud Abbas, quien le agradeció su “valiente discurso”.

La posición explícita argentina a favor del reconocimiento palestino generó preocupación en las entidades judías estadounidenses, cuyos principales referentes se reunieron con el canciller Héctor Timerman, al día siguiente del discurso de Cristina. “Tenemos toda una historia a favor de la autodeterminación de los pueblos, creemos que los pueblos tienen ese derecho más allá de quienes los gobiernen”, les explicó el canciller. Los dirigentes judíos argumentaron que agrupaciones palestinas como Hamás no reconocen al Estado de Israel, a lo que Timerman insistió con que “los pueblos tienen derechos más allá de sus gobiernos”.

Fuente texto: periodico Miradas al sur, 25 de septiembre de 2011

Fuente imagen: diariopanorama.com

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Published in: on septiembre 26, 2011 at 12:47 am  Dejar un comentario  

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