Ricardo Forster: La anticipación y su consumación

 

La anticipación, de la que hablaba en esta misma columna la semana pasada, se ha consumado. El triunfo de Cristina ha sido extraordinario, de una contundencia novedosa para lo que va de este ciclo democrático abierto en 1983. Hay que retroceder muy lejos en la historia nacional para recordar un tercer mandato consecutivo de la misma fuerza política (eso fue en 1928 cuando Hipólito Yrigoyen logró ser electo por segunda vez y sucediendo, en esa ocasión, a Marcelo T. de Alvear, que si bien provenía del mismo partido se había convertido en su antagonista). El Frente para la Victoria ha logrado transformar el mapa político argentino de un modo hasta ahora desconocido allí donde la diferencia entre la primera fuerza y la segunda ha sido de más de 37 puntos, arrojando al resto de los candidatos a una intemperie que amenaza con descargar sobre ellos una severa tormenta.

El kirchnerismo, porque de él se trata, ha logrado, remando contracorriente, torcer el rumbo de un país que no podía salir de su eterna frustración y que no acababa de reponerse de la peor crisis social de su historia. Y lo hizo, en primer lugar, gracias a la voluntad inquebrantable y a la potencia política de Néstor Kirchner, que llegó inesperadamente y en condiciones de extrema fragilidad a un lugar que quemaba a todo aquel que se le acercaba. Tomó un país incendiado, sin brújula y corroído económica, política e institucionalmente y lo hizo sabiendo de las dificultades y de los escollos con los que no dejaría de toparse, en especial los que vendrían, como casi siempre en nuestra historia, del poder económico. Supo, Kirchner, entrelazar, como no se hacía desde tiempos lejanos, convicciones con acción de gobierno; comprendió que era indispensable reconstruir tanto vida económica y social en conjunto con una reconstrucción de la memoria y la justicia. Pero también supo mirar más lejos y afianzó los lazos estratégicos con el Brasil de Lula, que fue el punto de partida para la definitiva inserción de Argentina en América Latina y, a la par, avanzó con audacia en un proceso de desendeudamiento que terminó por ser decisivo a la hora de proteger al país de la inclemente crisis económica mundial (también, junto con Lula, canceló la deuda con el FMI rompiendo una dependencia histórica que los gobiernos democráticos tenían con esa entidad financiera). La impronta de Kirchner ha sido fundamental y es el punto de partida sin el cual no hubiera sido posible alcanzar una victoria tan contundente.

No fue, entonces, casual que en su discurso del domingo a la noche, discurso tocado por recuerdos y fantasmas, por tanto camino recorrido, Cristina, como respondiendo al coro mediático opositor que buscaba separar su aplastante triunfo de la impronta abierta el 25 de mayo de 2003, le dedicase su parte más emotiva y políticamente intensa a resaltar a Néstor Kirchner, a su voluntad y a su tozudez para ir contra lo que el poder y el sistema buscaron imponerle desde un comienzo. Cristina rescató al militante, al estratega y al arquitecto de un proyecto que, muy poco tiempo atrás, resultaba apenas un sueño trasnochado, una quimera inalcanzable. Pero también selló la profunda y decisiva imbricación entre su gobierno y lo que, en otro lugar, he denominado el “nombre de Kirchner”, es decir la emergencia excepcional de una figura que vino a enloquecer la historia argentina abriendo lo que parecía imposible de abrir. Voluntad, coraje, audacia, invención, determinación y una pizca de locura están en la alquimia de este tiempo nacional en el que tantas cosas sorprendentes no han dejado de impactarnos e interpelarnos.

También, en esta hora de consolidación exponencial, hay que recordar las dificultades, la inclemencia de la corporación mediática que se lanzó, sin contemplaciones, a horadar al gobierno de Cristina. A veces, la actualidad suele velar lo previo y nos hace olvidar lo que sucedió entre marzo de 2008 –cuando estalló el conflicto con las patronales agrarias que encontraron en los medios de comunicación concentrados sus mejores aliados– y junio de 2009, cuando las elecciones de medio mandato expusieron la debilidad, en ese momento, del apoyo popular al Gobierno. Y, sin embargo, en cada uno de esos momentos extremadamente difíciles y complejos la respuesta del kirchnerismo, de Cristina y Néstor, fue no sólo no retroceder sino, con una contundencia innovadora en la vida política democrática, doblar la apuesta como respuesta a las presiones y a los chantajes de las corporaciones. Así se hizo después del voto no positivo del invisible Cobos que motivó, para sorpresa del poder, que Cristina no se replegara sino que, en una decisión desafiante y estratégicamente inobjetable, produjera un cambio estructural de la economía al reestatizar el sistema jubilatorio. La respuesta a la derrota de junio de 2009 fue la aprobación de la ley de servicios audiovisuales después de amplificar en todo el país un debate excepcional, la decisión de implementar la asignación universal que cambio el mapa de la pobreza y de la indigencia habilitando una transformación fundamental en la relación entre el Gobierno y esos sectores. Ese año terminó con el cambio de mando en el Banco Central que llevó a Mercedes Marcó del Pont a su presidencia eyectando al golden boy y redefiniendo lo que hasta ese momento había sido una supuesta matriz intocable respecto del uso de las reservas.

Y qué decir del inolvidable 2010 que contuvo, en su interior, tanto como para ocupar la totalidad de un tiempo apasionante: desde los impresionantes y multitudinarios festejos del Bicentenario hasta ese acontecimiento parte aguas que fue la muerte sorpresiva de Néstor Kirchner, pasando previamente por la Ley de Matrimonio Civil Igualitario. Un año de intensidades extremas, de alegría y tristeza que mostró hasta dónde había desplegado el kirchnerismo una profunda ofensiva contracultural que, a caballo de un proyecto capaz de ir generando cambios estructurales en la vida de los argentinos, le había logrado torcer el brazo a la hegemonía cultural ejercida por la corporación mediática. Cristina, en un sentido incluso más radical que Néstor, jugó a fondo la carta de la disputa por el relato. Ella estuvo en cada detalle y se hizo cargo de darle contenido político a esa disputa.

El resultado electoral no es, entonces, y como intentó presentar el arco opositor junto con el “periodismo independiente”, la consecuencia unilateral de los altos índices de consumo y de la marcha exitosa de la economía. Es en parte eso y muchísimo más: la consolidación de una figura extraordinaria de la política como lo es Cristina, la presencia poderosa de Néstor Kirchner en lo más entrañable y profundo del sentimiento popular, la capacidad para salir a disputar sentido y relato de la mano de una decisiva reescritura de la historia nacional que se conjugó con la emergencia de actores cultural-políticos que le aportaron mucho al proceso de construcción del kirchnerismo, el desenmascaramiento de las estrategias engañosas de la corporación mediática, la puesta en evidencia de una oposición política famélica de ideas y cooptada hasta los huesos por la agenda armada por esos mismos medios, la audacia para enfrentar la crisis económica mundial, la política científica y de recuperación de la industria, la inversión inédita en educación, y tantas otras cosas que la autoceguera le impidieron ver a una oposición que leyó un diario especialmente escrito para ella. Ahora se abre una nueva y compleja etapa cuyo eje, así lo ha dicho con elocuencia Cristina, será avanzar en la construcción de una sociedad más igualitaria. Ése es el desafío.

Fuente texto: diariobae.com

Fuente imagen: lacomunidad.elpais.com

Anuncios
Published in: on octubre 26, 2011 at 6:59 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamingaenmovimiento.wordpress.com/2011/10/26/ricardo-forster-la-anticipacion-y-su-consumacion/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: