Eric Calcagno : El tiempo del desprecio

Hace un par de artículos atrás, señalábamos que los comentarios “de lectores” en Internet sobre la acción del gobierno nacional se destacaban por la cantidad de insultos vertidos hacia la presidenta, su familia, los funcionarios, los militantes y quien tuviese algo que ver con el Proyecto Nacional.

Abundan allí los giros supuestamente ingeniosos para escribir malas palabras, aunque no es lo más grave. Lo más grave es que lo que podemos calificar como la oposición parlamentaria no va mucho más allá de ese compendio de lugares comunes, verdadero muestrario del gorilismo.

Lo que puede ser apenas explicable en alguien que aborrece de modo anónimo en la Web –donde proyecta sus propias frustraciones la mayor parte de las veces– es que carece de la práctica política y no ha fatigado el arnés bajo la experiencia de la militancia, donde más le apetezca; ni de la responsabilidad, en alguna función; ni de la convicción, que nace del llamado del Bien Común. Ninguno de estos atenuantes que distinguen al comentarista de ocasión caben para quien ejerce la política con profesionalismo. En efecto, quien ostenta cargos electivos o partidarios, quien busque posicionarse para altos horizontes, no puede caer inocentemente en el “indignismo republicanista” a la moda, que no va más allá de ociosos de club-house con banda ancha. A menos que sea el electorado al cual aspiran a ser indefectiblemente leales.

postura oposicion

Lo dicho por estos personajes, ora intendentes, ora diputados, ora comentadores privilegiados de los medios hegemónicos (o todo a la vez; ¡todo mezclado!) es el grado cero del pensamiento político, que debemos, sin embargo, analizar a la hora de hacer explícitos los proyectos de gobierno de tal o cual. Por que de esto es lo que se trata: del poder.

Y vaya si han sido explícitos… desde bajar los salarios, bajar las retenciones, bajar “el costo político”, bajar la conflictividad, bajar la presencia del Estado, están seguros del apoyo de los poderes de hecho, esa mezcla rara de museta y de mimí que son las grandes empresas, que piden que no las demonicen; los grandes exportadores, que piden que no impidan cerrar su ciclo de acumulación fuera del país; de los grandes medios, que piden que no se toque su posición dominante; de los pequeños políticos que quieren ser de esas grandes corporaciones el mediano comité que, una vez llegado al poder, asegure la privatización (y fuga) de las ganancias y la socialización de las pérdidas. Que de eso se trata: de la apropiación del excedente económico. Según ellos, para eso sirve la política.

De allí que califiquemos este comportamiento opositor como el tiempo del desprecio. Nada de lo que se ha hecho vale ni sirve, nos dicen; nadie que esté con el Proyecto Nacional –de la presidenta que lo conduce a la militancia que lo sustenta– merece otra consideración que la descalificación; es con el ultraje permanente que atacan las acciones de gobierno. Ese ultraje rememora las técnicas más efectivas en cuanto a la manipulación de los hechos, de la información, de los individuos. Pero eso produce una política vacía, hecha de fotos, tanto como el peor periodismo, hecho de repeticiones sin análisis. La ciencia en su versión tecnológica, tan importante estos días, propugna a la inmediatez, sin historia anterior, ni presente, ni futuro, tanto de candidatos como de sociedades y de naciones. Por eso vale recordar a Michel de Montaigne: “ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma”.
Es esa pérdida de conciencia la que vemos en los acontecimientos recientes ocurridos en el campo político. Basta que un borrador de nuevo código penal –redactado de modo plural– se prepare para que enseguida estas almas sensibles clamen por una impunidad delictiva que no está en los planes de nadie; menos y por empezar por el gobierno que… terminó con la impunidad de los genocidas, por ejemplo. Pero apelar a la emoción para provocar conmoción funciona en el imperio de la inmediatez, crea la sensación de poder y proyecta así en campo de la virtud a los mismos que hablaban de bajar salarios la semana anterior. Recuerda el comportamiento de algunos extremistas europeos que afirman como fuente de la desocupación la presencia de inmigrantes. Echados estos, habrá empleo para todos. El otro como amenaza inmediata; su anulación como segura solución. Derribemos avionetas, dicen, y no habrá más narcotráfico.

Veamos otro caso. En el Parlamento la oposición siempre pide la presencia de funcionarios. Pero cuando van, es a quien dirá la frase más ingeniosa, la chicana más efectiva, el titular más afín a La Nación o Clarín. Trátese, por estos días, del jefe de Gabinete, del ministro de Economía, del secretario Legal y Técnico de la Presidencia, del presidente de YPF… La esencia de este ejercicio consiste en empequeñecer lo grande y engrandecer lo pequeño. Como la anécdota es el más alto nivel de abstracción que pueden alcanzar, cualquier cuestión, por compleja e importante que sea, revestirá el traje demasiado chico del ultraje. Por cierto, Andy Warhol decía que todos merecían tener quince minutos de fama; pero que la oposición los use de esa manera… no es muy político.
De allí que el tiempo del desprecio, con anunciados apocalipsis y fines de ciclo repetidos a saciedad por los medios que más que afines parecen establecer la agenda de los políticos opositores, sea también el desprecio por el tiempo. Los tiempos políticos tienen sus características, que dependen de la evolución general de la sociedad, del comportamiento de sus diferentes sectores y actores, los problemas y situaciones que se presentan, y de la capacidad que exista en el plano teórico para rendir cuenta de la realidad como en el campo práctico articular las soluciones, acorde al margen de maniobra que plantean las relaciones de poder realmente existentes tanto como el grado de desarrollo institucional. No es un trabajo para improvisados, que viven de los eslóganes y del marketing sin más; y requiere tiempo.

“Las revoluciones se hacen con tiempo o con sangre. Si se hacen con sangre, se ahorra tiempo. Si hacen con tiempo se ahorra sangre”, dicen que decía Perón. No es sólo una ecuación; también lo que se hace con tiempo tiene una calidad institucional capaz de resistir los embates conservadores. La soberanía popular, afianzada desde el 2003 con el restablecimiento de derechos perdidos y la creación de nuevos derechos, cuyo eje es el Estado de Bienestar que tiene por eje la Seguridad Social, que permite la continuidad democrática a través de elecciones periódicas (donde se gana, se pierde y se vuelve a ganar), representan esa acción política duradera sobre el tiempo, donde el sentimiento que prima en las decisiones de fondo da cauce a la razón en la construcción de la realidad efectiva. Es el camino que elegimos.

La inmediatez que claman opositores en nombre del “fin de ciclo” no es inocente, ni revolucionaria. Es el camino que eligieron. La emoción que busca la conmoción, el efectismo publicitario a cualquier precio y de cualquier manera, tiene una profunda raíz reaccionaria. En nombre de la “libertad” se perderán derechos; como en nombre de la “seguridad” se perderán libertades. Y salarios, porque así lo exigen “las reglas del mercado”. Podrá ser apoyada por grandes medios locales o internacionales; buscará sacar lo peor de cada uno como lo menos bueno en la sociedad con el único objetivo de legitimar las aspiraciones de sus candidatos. Esa no-política marca el tiempo del desprecio, que es sobretodo desprecio del tiempo.

Fuente texto: tiempo argentino

Fuente imagen : tellado.es

Anuncios
Published in: on marzo 23, 2014 at 3:15 am  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamingaenmovimiento.wordpress.com/2014/03/23/eric-calcagno-el-tiempo-del-desprecio/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: