Daniel Cecchini : Volver al futuro

ARSAT-1

La noticia dice así: el ARSAT-1, primer satélite geoestacionario latinoamericano de telecomunicaciones, fue puesto en órbita por el cohete Ariane 5, minutos antes de las 19 de ayer desde la base aeroespacial Kourou, en la Guyana francesa. Luego de media hora de vuelo, fue inyectado en una órbita elíptica desde donde los técnicos de la base terrena de ARSAT en Benavídez, en la provincia de Buenos Aires, lo maniobran hasta su órbita definitiva de 71, 8º oeste a 36 mil kilómetros de la superficie terrestre. El satélite prestará servicios de televisión, internet y telefonía a todo el territorio nacional, incluyendo la Antártida y las Islas Malvinas, y los países limítrofes.
La noticia dice así: el ARSAT-1, primer satélite geoestacionario latinoamericano de telecomunicaciones, fue puesto en órbita por el cohete Ariane 5, minutos antes de las 19 de ayer desde la base aeroespacial Kourou, en la Guyana francesa. Luego de media hora de vuelo, fue inyectado en una órbita elíptica desde donde los técnicos de la base terrena de ARSAT en Benavídez, en la provincia de Buenos Aires, lo maniobran hasta su órbita definitiva de 71, 8º oeste a 36 mil kilómetros de la superficie terrestre. El satélite prestará servicios de televisión, internet y telefonía a todo el territorio nacional, incluyendo la Antártida y las Islas Malvinas, y los países limítrofes.
Ayer la Argentina dio un gran paso en su camino hacia la soberanía satelital. Millones fuimos testigos de un acontecimiento histórico, que arrancó hace poco más de una década, en abril de 2004, cuando Néstor Kirchner interpeló a una sociedad aún fatigada por el ahogo de los crueles años del neoliberalismo –una sociedad doliente aún sobre los escombros de un Estado arrasado– y se atrevió a hablar de un sueño satelital. En 2006, Kirchner impulsó la creación de la empresa Arsat y el lanzamiento del programa espacial argentino. Parecía ciencia ficción. Hubo que recuperar el espacio radioeléctrico que había sido entregado, privatizado, por el menemismo. Hubo que mantener ocupada la posición orbital a las que aspiraba el (imperial) Reino Unido. Entonces, cuando se habla de soberanía satelital, se habla de esto: el ARSAT-1 enfoca, también, sobre Malvinas. Nuestras islas.
El sueño atrevido de un atrevido, ayer se tradujo en una realidad que orbita en el espacio. Fue el sueño de volver al futuro, de proyectar a un país hacia su desarrollo científico-tecnológico. Habrá más: el próximo año se lanzará el ARSAT-2 que está construido en un 70 por ciento. Y luego, el ARSAT-3.
Lo que sucedió ayer a las 18:43 en la Guayana francesa es histórico. Fue otro día feliz.
Fuente texto : diario tiempo argentino
Fuente imagen : izaycarbon.com.ar
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Published in: on octubre 19, 2014 at 8:47 pm  Dejar un comentario  

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