Roberto Caballero : La política y la generosidad

Podría decirse que ayer quedó en claro por qué Florencio Randazzo no fue candidato a presidente por el FPV: su promedio de vanidad en sangre es inversamente proporcional a su capacidad para comprender la política como un acto que, a veces, y sobre todo en momentos cruciales, implica altas dosis de generosidad humana.

Las declaraciones que hizo ayer a una radio mendocina pueden responder a la lógica del despecho, si es que solamente influyó el factor emocional; o a algo mucho más censurable en el diccionario peronista, como la deslealtad, si lo que primó es el daño calculado sobre el candidato presidencial de su espacio y sobre la presidenta que lo convirtió en ministro de gestiones eficaces.

ENORSAI4

Dijo Randazzo: “La presidenta ha decidido que el candidato sea Scioli y los resultados están a la vista”. Ese mismo día eligió fotografiarse con el radical Ernesto Sanz, socio de Mauricio Macri en Cambiemos.

La declaración y la imagen, juntas, lo dicen casi todo, menos las motivaciones de su operación. A esto, debe sumarse una tercera y curiosa circunstancia: ayer habló con la presidenta, a las 10:15, y ni siquiera le avisó, por mínima cortesía, que había declarado lo que declaró.

La jefa de Estado se enteró por las agencias de noticias que su ministro había decidido contraponer una versión distinta a la conocida sobre su fallida pre-candidatura al sillón de Rivadavia, reabriendo un episodio saldado, de cara a un verdadero plebiscito en no más de 20 días.

Al parecer, omitió decir el ministro Randazo que, si no hubo PASO en el FPV a escala nacional, como sí la hubo en provincia de Buenos Aires, fue porque él mismo se negó a competir en una interna con Daniel Scioli.

Lo aclaró el secretario de Legal y Técnica y candidato a vice, Carlos Zannini, que estuvo en la reunión donde Randazzo decidió bajarse. “No hubo competencia porque Randazzo no se presentó”, recordó Zannini, y agregó: “Pretendía ser ungido por Cristina, y Cristina no ungió a nadie”. Esto ya había trascendido a los medios.

Lo nuevo, o mejor dicho, lo confirmado es que en esa reunión Cristina y Zannini le aconsejaron llevar a Axel Kicillof –kirchnerista de paladar negro igual que Zannini- como vice en la fórmula, y que Randazzo se negó de modo tajante. También en ese encuentro se le planteó que iba a recibir todo el apoyo oficial si decidía competir en la provincia de Buenos Aires. Y rechazó la oferta, ofendido: puesto menor.

Es curioso lo que pasó con Randazzo. Dice que la presidenta ungió a Scioli. Se olvida que hubo otros dirigentes que habían tomado partido por el gobernador bonaerense en una eventual interna, bastante antes de que se oficializara la dupla Scioli-Zannini: Antonio Caló, Fernando Espinoza, Juan Manuel Urtubey, José Luis Gioja, Martín Insaurralde, José Alperovich, Luis Beder Herrera, Paco Pérez, Fabián Ríos, Gabriel Mariotto, Sergio Berni, Guido Carlotto, Julio Pereyra y Ricardo Pignanelli quizá sean los más reconocibles.

Si Randazzo pretendía que la presidenta se atara a su suerte en una elección sin internas que iba a dejar heridos por todas partes, suena lógico que la presidenta haya decidido no involucrarse en su aventura.

Ahora, además de lógico fue profético: queda probado que Randazzo no se sentía cómodo dentro del marco de alianzas internas, de agrupaciones y de gobernadores, que el FPV construyó en todos estos estos años.

¿Por qué Randazzo hace esto, ahora? ¿Busca que Cristina lo eche en medio de la campaña? Eso no va a ocurrir, sería impolítico a dos semanas del 22. ¿Cuánto de emotividad y cuánto de fría resolución tuvo lo suyo? Ya pasaron meses desde que el FPV lanzó su fórmula nacional. El tiempo, generalmente, va apagando el dolor, no lo incrementa.

¿Qué tan profunda fue la herida narcisista para que, a dos semanas de un balotaje donde el país puede quedar en manos de Macri, salga a lastimar públicamente las posibilidades de Scioli, el candidato de su frente político, abrazándose a Sanz?
Alguien capaz de gestionar exitosamente lleva consigo cierto engreimiento. La petulancia bien conducida obtiene resultados. Una obra buena, cuando es reconocida por otros, alimenta el ego del ejecutor mientras aumenta la calidad de vida de los ciudadanos. Randazzo fue eficiente haciendo documentos y renovando los trenes.
Pero salta a primera vista que no lo hizo solo. No lo hubiera podido hacer, en realidad. La decisión política para que eso sucediera y el dinero para concretarlo, los puso el gobierno de Cristina Kirchner. Alguna gratitud podría guardarle. Sorprende que no la tenga, pese a todo. Es cierto que asombrarse por las traiciones en política es algo tan absurdo como hacerlo porque un perro tiene pulgas. Las hay. Solo que algunas no tienen explicaciones fáciles. Ni demasiado retorno.

De todos modos, explicar la totalidad de las decisiones de un político desde la más pura psicología no siempre es lo más aconsejable. Randazzo no es un recién arribado a la arena del poder. Fue funcionario en la provincia y en la Nación. Tiene varias gestiones y varias campañas encima. No pudo ignorar el efecto que iba a tener su declaración y su foto, sobre todo en un escenario mediático dominado por los opositores del kirchnerismo que tratan de instalar o hacer parecer que el FPV es un gran cabaret en declive, donde todos se pelean contra todos.

Randazzo sacrificó su kirchnerismo por algo que no se entiende, porque faltan datos para completar el cuadro, aunque se sabrá no dentro de mucho. El rumor fuerte es que habló con María Eugenia Vidal hace unos días. Tal vez para felicitarla. Fue después de que perdiera, tras 12 años de hegemonía propia, en Chivilcoy, a manos de un candidato massista. Mirado con los ojos transaccionales de las cooperativas tradicionales de poder, una hipótesis es que la foto y la declaración respondan a algún tipo de acuerdo secreto o próximo a hacerse público. ¿Tal vez para ubicar en la próxima administración macrista de La Plata a los funcionarios que podrían quedarse sin trabajo en su municipio? ¿O para sumarle una pata justicialista bonaerense de gestores eficaces, encabezada por él mismo, a la ola amarilla?

Difícil saberlo hoy. No va a pasar mucho tiempo, igual, hasta que se sepa. El ministro de Transporte dijo que era un militante más y que se volvía al llano, después de los pucheros. No dijo la verdad: ni las declaraciones a la radio mendocina ni las fotos con un dirigente como Sanz son el llano. Por el contrario, tienen una resonancia política mayúscula en un escenario de balotaje, precisamente, entre el Scioli que parece aborrecer y el Macri socio de Sanz y su radicalismo conservador.

El FPV viene tratando de suturar heridas, luego de que los personalismos, las voracidades de algunos y las operaciones mediáticas de los grupos opositores de la comunicación concentrada dañaran su potencia electoral, al punto de perder la provincia peronista por excelencia, como es Buenos Aires.

La Cámpora ayer inundó el país con mesas y volantes llamando a votar por Daniel Scioli el 22, cerrando filas detrás de la fórmula del FPV, como pidió Cristina Kirchner el otro día, sin dejar resquicio para los que tratan de presentar las diferencias de estilo con el ex motonauta como un irreconciliable abismo estratégico en materia de proyecto político.

La de la agrupación de Máximo Kirchner fue una decisión compleja: la operación de los medios hegemónicos macristas, que plantea que si La Cámpora aparece lo puede hacer perder a Scioli y que si no aparece en primera fila es porque están apostando a que pierda, influye generando malestar donde no debería haberlo. Scioli es el candidato del proyecto para la segunda vuelta y el proyecto es el que gobernó durante 12 años la Argentina, con Néstor y Cristina Kirchner, bajo la impronta de una persona que no salió de un OVNI: fue vice de Néstor Kirchner, dos veces gobernador del FPV y se mantuvo siempre leal al espacio, desde su rincón. Con sus formas, que no son las del kirchnerismo que hoy sale, sin embargo, a volantear en las calles, mientras viejos operadores que se dicen sciolistas quedan atrapados en la lógica de los diarios que siembran lo que Macri cosecha e inventan enemigos fantasmales que buscan copar al candidato. En vez de fortalecerlo, así, lo debilitan. Si estos asesores bonaerenses ad hoc no entienden que el antikirchnerismo posible está del lado de Macri y cualquier intento por parecerse a sus referentes, lejos de potenciarlo, merma las chances de Scioli y genera división entre los que lo votan y le militan su candidatura, es porque no entienden o porque ganan ganando y también, perdiendo. O sea, ellos ganan, aunque Scioli caiga derrotado por sus consejos. Eso es lo peligroso: los que se sientan a comer en la mesa ajena para, en teoría, cubrir la grieta y, en la práctica, se benefician de su existencia. Lo único que les molesta es dónde empieza: si lo hace en el kirchnerismo, no hay problema.

No queda mucho tiempo para el balotaje. El FPV asimiló los resultados con hidalguía en la emergencia. La performance electoral de Cambiemos superó las expectativas previas, es cierto. Fue duro el golpe. Las disputas, las internas, las rencillas, el extremismo personalista y los despechos irresueltos hacen demasiado ruido y no cooperan en la solución de nada. Más, cuando estos son operados desde afuera y, ahora se comprueba, también desde adentro. ¿Qué ganaron los dirigentes que jugaron a martirizar a Aníbal Fernández si perdieron en sus propios distritos y hoy van a tener que negociar, en vez de con un gobernador peronista, con la delegada porteña de Macri en la provincia como gobernadora? Nada. Esa es la verdad. Hubo elecciones internas. Las ganó Fernández. Los que le quitaron el cuerpo a esa candidatura (que no son todos, ni son muchos, pero eran los necesarios), ahora tienen las manos llenas de incertidumbre.

Por suerte, la sociedad está más madura que muchos de sus dirigentes. Es impresionante la reacción de sectores sociales, económicos, culturales y de la comunicación que saltaron la tranquera y se pusieron a militar por el no retorno del neoliberalismo, bajo la consigna “Mi límite es Macri”.

Es probable que Scioli sea depositario de un caudal de votos que lo consagre presidente. No sólo no es imposible, sino que es perfectamente viable si no yerra demasiado en su campaña, que la tiene que dirigir él interpretando lo que necesita, qué lo fortalece y qué lo debilita. Muchos de esos votantes serán gente que lo quiere y otra que no lo quiere tanto, pero todos los votos valen uno. Dicho esto, quizá la característica plebiscitaria del balotaje lo ayude. Macri se benefició de buena parte de las casi dos millones de personas más que fueron a votar en primera vuelta en relación con las PASO.

El efecto pudo haber sido que Scioli aparecía ganando por mucho, posando de presidente desde el vamos. Macri convocó al ciudadano común que lo tiene como referente a una épica sencilla de rebeldía frente a eso mismo, que parecía consumado.

Tal vez, ahora ocurra lo mismo, pero en sentido contrario: los diarios ya tratan a Macri como futuro presidente, y en la cabeza de mucha gente eso funciona como una verdadera pesadilla llevada al límite de lo inconcebible, cuando se analiza el país de hoy con el que había cuando sus ideas, las de la derecha neoliberal, gobernaban la Argentina.

Fuente texto: tiempo argentino

Fuente imagen:enorsai.com

Anuncios
Published in: on noviembre 1, 2015 at 8:00 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamingaenmovimiento.wordpress.com/2015/11/01/roberto-caballero-la-politica-y-la-generosidad/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: