Ricardo Forster : Intervenciones para una elección decisiva

 

En estos días urgentes y complejos, días en los que se juega la próxima década en la Argentina, cada uno de nosotros (e incluyo en este “nosotros” a los lectores de Veintitrés ya que los puedo imaginar como parte de quienes hemos reivindicado la intensidad y riqueza de estos años), hemos intercambiado infinita cantidad de veces y a través de los más diversos medios nuestras inquietudes ante la elección del 22 de noviembre (la conversación de siempre con los amigos, utilizando las redes sociales, en el trabajo, con el vecino, en la fábrica, en la cátedra, por e-mail, en el consultorio médico, en la fila del banco, en la carnicería, en el parque, donde sea y como sea). Y lo hicimos con pasión, la que nace de rescatar la importancia del involucramiento político en los destinos del país, buscando argumentos, refutando críticas, asumiendo errores, planteando la gravedad de lo que está en juego, buscando persuadir. Quizás uno de los puntos más notables de estos últimos días, los que vinieron después de los inesperados resultados del 25/10, haya sido la multiplicación impresionante de la participación espontánea de miles y miles de personas que se han lanzado, por todos los medios disponibles y sin esperar lo que bajara de las organizaciones políticas y sociales, a impulsar, a través de ese fenomenal involucramiento, la conciencia de lo que puede significar un triunfo de la derecha neoliberal. Eso que se suele llamar “el kirchnerismo silvestre” afloró, como los hongos después de la lluvia, para amplificar la voz del pueblo y, sobre todo, para defender las grandes conquistas de estos 12 años. La conciencia de la amenaza despertó las voces de una multitud compuesta por la sumatoria de cada uno de nosotros. Lejos de cualquier “fin de ciclo” declarado por decreto mediático, los miles y miles que salieron a defender el proyecto y a disputarle palmo a palmo a la derecha la voluntad popular, constituyen el mejor reaseguro de la continuidad del kirchnerismo como una potente fuerza que reconstruyó lo mejor de la cultura política de las grandes mayorías en nuestro país.

Como parte de ese reguero de pólvora participativa, de ese entusiasmo en discutir con todos y de todos los asuntos, comparto con los lectores algunas de las cosas que escribí o dije a través de los medios en estos días defendiendo la necesidad de votar la fórmula del FPV. Son comentarios escritos o dichos en el calor del debate y con la urgencia de la hora. El hilo que los reúne es el de la pasión política en defensa de un país más justo.

Hay un amigo de izquierda (cada quien tiene el propio cerca) que se siente puro, intocado, inmaculado y muy satisfecho al comprobar (como seguramente lo hizo desde 2003 anticipando lo que sucedería inexorablemente en 2015) que el kirchnerismo ha sido y es una impostura y que, por lo tanto, a un “alma bella” pero muy de izquierda, que defiende a las mayorías populares “engañadas” por el populismo que siempre traiciona, le da lo mismo Scioli que Macri y, claro, que su opción inmaculada es votar en blanco. Seguramente no sentirá ninguna inquietud ante el triunfo posible de la derecha restauracionista porque él considera que en estos 12 años no pasó nada: no se derogaron las leyes de impunidad, no se reabrieron los juicios, no se encarceló a los represores en cárceles comunes, no murió Videla en prisión, no se recuperaron las jubilaciones, no se reestatizaron AySA, Aerolíneas Argentinas e YPF, no se recuperaron las paritarias, no se aumentó exponencialmente el presupuesto en educación, no hubo ley de medios, no se viró hacia América latina (no imagina por qué motivo los procesos democrático-populares de América del Sur están apoyando a Scioli y temen las consecuencias desastrosas que para toda la región podría tener un triunfo de Macri), no se multiplicaron los derechos civiles como nunca antes en nuestra historia, no se intentó reformar a la corporación judicial –núcleo intocado del poder corporativo y conservador–, no se aprobó la ley de servicios audiovisuales, no se reformó la Carta Orgánica del Banco Central sacándolo de la esfera ideológica e instrumental del monetarismo neoliberal que siempre dirigió a esa institución, no se asumió una posición de dignidad nacional ante las brutales exigencias de los fondos buitre y de la Justicia estadounidense, etc., etc., etcétera.

expediente-politico

Todo eso a la bella conciencia de nuestro amigo izquierdista (yo también me considero de izquierda, lo aclaro para que no se me acuse de macartista o algo por el estilo) no le interesa, lo considera puro relato kirchnerista, apenas una ficción. Él seguirá permaneciendo virginal aunque el pueblo, el de verdad no el de las teorías puristas y esencialistas, ese pueblo es el que sufrirá en carne propia el regreso de las políticas neoliberales. Con Scioli puede haber un gobierno en disputa, podemos permitirnos las dudas; con Macri son solo certezas: es la regresión. Que cada quien asuma sus responsabilidades, no da lo mismo votar en blanco que hacerlo por Daniel Scioli. La diferencia, esa que parece no existir para algunos amigos de la izquierda, la pagará duramente el pueblo si la derecha neoliberal gana electoralmente el gobierno por primera vez en nuestra historia.

Hay muchos amigos de izquierda que no son dogmáticos ni se creen los portadores de ninguna verdad absoluta; amigos que sienten y piensan en las necesidades de los más humildes, que han militado a lo largo de sus vidas en el campo popular, que han sido y son parte de los grandes sueños colectivos. No se trata de dividir entre lo nacional-popular y la izquierda, se trata de hacer confluir los caminos y las tradiciones respetando los orígenes de cada cual y recordando, en estos días complejos y difíciles, lo que Néstor Kirchner defendía cuando decía que debía construirse transversalmente, incorporando a las distintas tradiciones del campo popular en ese gran frente político y social capaz de desafiar a los verdaderos poderes que han venido dominando a nuestro país sin solución de continuidad hasta mayo de 2003. Errores, equivocaciones hay en todos lados, y nosotros no podemos hablar como si nunca los hubiéramos cometido. Pero hoy, en esta hora del país, nos jugamos la próxima década, todos juntos, todos los que creemos profundamente en aquello de que “la patria es el otro”, que nos duelen las injusticias y la desigualdad, que imaginamos una sociedad más justa. Todos, con nuestras banderas, nuestros libros, nuestros muertos, todos juntos para impedir que la derecha travestida en una oferta neoevangélica y cool, vuelva a arrasar con los derechos de las grandes mayorías. Después, como siempre, a seguir discutiendo absolutamente todo. Nadie baja sus banderas ni abandona la necesidad de la reflexión crítica porque en una hora absolutamente decisiva para los destinos del país decide apoyar sin retaceos.

Insisto en que el debate o la discusión debe ser con respeto y, eso creo, las intervenciones de Ricardo X lo han sido (esta es mi respuesta a un intercambio surgido en las redes sociales y que giró principalmente en torno al voto en blanco de quienes provienen de tradiciones de izquierda o se reconocen en ellas). Sus argumentos no sólo son honestos sino que merecen ser reflexionados aunque sea para criticarlos sin caer en la chicana o en el golpe bajo. Así como se pueden decir muchas cosas de la izquierda también se lo puede hacer del peronismo y sus contradicciones internas a lo largo de la historia. Siempre será bienvenido un debate serio que recorra nuestras grandes tradiciones populares. Pero lo que hoy está en juego, eso creo Ricardo, es de una enorme gravedad que supera los diferendos ideológicos entre todos aquellos que miramos el mundo desde una sensibilidad política ligada a la igualdad y que nos preocupa sobremanera el sufrimiento de los más desposeídos. Ser de izquierda o nacional popular (o ambas cosas a la vez) es ponerse siempre del lado de las grandes mayorías defendiendo las banderas de la justicia social, de la ampliación irrestricta de derechos y de la distribución más igualitaria de los bienes materiales y culturales. Por eso no podemos permitir que ganeMacri y, aunque nos sintamos disconformes con ciertas cosas del FPV, votar en blanco es contribuir, sin quererlo, a dejar que la derecha argentina nos haga nuevamente retroceder hacia las peores políticas neoliberales. Nunca da lo mismo un proyecto que reivindica el rol de un Estado interventor que defienda a las mayorías, aunque no se plantee rebasar el capitalismo, que un proyecto de las corporaciones que sólo busca recomponer su rentabilidad a costa de los trabajadores.

Estimado Ricardo X, no era mi intención ser sectario ni colocarme del lado de quienes leen de ese modo a la izquierda (como gentes que siempre se equivocan o que prefieren su virtuosismo individual a defender, más allá de las diferencias, los intereses de las mayorías). En todo caso sí reflexionar sobre las equivocaciones que se pueden cometer en nombre de un cierto prejuicio. No creo, y lo digo con absoluta sinceridad, que la cuestión Milani ponga en duda la política de derechos humanos, la reapertura de los juicios y la derogación de las leyes de impunidad (supongo que usted tampoco lo piensa, sería absurdo, injusto y desmesurado). Soy de los que piensan que nadie es impoluto en esta larga historia de luchas, sueños y también de errores y dogmatismos varios. Con sinceridad, y por eso escribí un segundo texto para criticar a quienes desde lo nacional-popular esgrimen posiciones filomacartistas, creo que hoy se juegan cosas muy importantes que pueden afectar la próxima década en la Argentina y América Latina y que ser de izquierda hoy, en este tiempo tan complejo, es defender los proyectos democrático-populares de nuestro sur, la tal vez la única región del mundo que construyó con mil dificultades un camino de crítica concreta al capitalismo neoliberal. Ni más ni menos. Usted sabrá juzgar su propia decisión. Saludos cordiales.

Fuente texto: revista veintitres

Fuente iimagen: expedientepolitico.com

Anuncios
Published in: on noviembre 13, 2015 at 7:52 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamingaenmovimiento.wordpress.com/2015/11/13/ricardo-forster-intervenciones-para-una-eleccion-decisiva/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: